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La adoración en la iglesia hoy día está pasando por un proceso de trasformación radical. La tradición eclesiástica que ha imperado por siglos está siendo sobrepasada por el deseo de una expresión más espontánea, utilizando formas antiguas con influencia contemporánea.

Con esto, ha surgido un deseo por ver una manifestación más activa de nuestro corazón adorador. Esto nos ha movido a buscar maneras de expresión menos rígidas, dando cabida para que nuestro ser integral –espíritu, alma y cuerpo- sea libre para expresar lo que siente por su Creador. De aquí proviene el resurgimiento del uso de las artes y el movimiento corporal dentro de la adoración en la iglesia.

El uso de la danza como vehículo para la alabanza a Dios no es nuevo. En Éxodo 15:20 se nos dice que Miriam, con todas las mujeres de Israel, celebró la victoria contra los carros del Faraón en el Mar Rojo alabando a Dios con pandero y danza.

También sabemos que, cuando David y toda la casa de Israel conducían el arca de Jehová de regreso a Jerusalén, ellos danzaban con júbilo y alababan con toda sus fuerzas delante de la presencia de Jehová (2 Samuel 6: 14-15)

En el Ministerio Danzando en Victoria, deseamos celebrar el triunfo de Cristo y atraer la presencia de Dios danzando delante de Jehová durante el tiempo de adoración congregación al. Anhelamos reflejar el corazón adorador de David y animar a que la congregación alabe con todo su ser